La delgada línea que separa al hombre de la máquina, el interfaz, adquiere una importancia sin precedentes en el diálogo que ambos mantienen y que, generalmente, se basa en una metáfora de la realidad. La efectiva "usabilidad" de un interfaz dependerá, en gran medida, de la coherencia de la metáfora de base.
Esto se vuelve más interesante si consideramos el gran incremento de utilización de dispositivos móviles tales como el teléfono GPRS y como las PDAs llevan a nuevos dilemas en la generación de contenidos, la arquitectura de la información y la usabilidad.
Las limitaciones físicas de los nuevos sistemas móviles (tamaño de pantalla, memoria de almacenamiento limitada) suponen nuevos retos en el tratamiento de la información que conllevan, en algunos casos, la creación de nuevos "lenguajes" y dilemas visuales.

Las siguientes imágenes son la metáfora de la implicación de tareas, así sea construir un hogar en la redondez de una superficie. El foco como interfaz, el acto del trabajo como interacción.